Tráfico intenso: ¿qué pasa con el motor cuando pasamos horas entre frenadas y arranques?
Jesus Oswaldo Checa
En ciudades como Quito y Guayaquil, los congestionamientos forman parte de la rutina diaria de miles de conductores. Sin embargo, permanecer largos periodos de tiempo al volante entre frenadas constantes, aceleraciones repetitivas y bajas velocidades representa una condición más exigente para el vehículo, especialmente para el motor.
Aunque estos recorridos no siempre implican grandes distancias, los constantes ciclos de arranque,
detención y cambios de velocidad pueden generar mayores exigencias sobre los componentes internos
del motor. Frente a estas condiciones, una adecuada lubricación y el mantenimiento preventivo son
claves para reducir el desgaste, conservar su rendimiento y contribuir a prolongar su vida útil. Esteban
Faini, Ingeniero de Lubricación de Terpel Lubricantes, explica qué ocurre con el motor en situaciones
de tráfico intenso y qué prácticas pueden ayudar a protegerlo durante la conducción urbana:
1. El tráfico intenso exige más al motor
Cuando un vehículo circula en carretera suele mantener condiciones más estables de funcionamiento;
en cambio, la conducción urbana implica cambios frecuentes de ritmo, como detenerse, volver a
arrancar, acelerar durante pocos segundos o permanecer con el motor encendido mientras el vehículo
avanza lentamente o está detenido. Aunque se recorren pocos kilómetros, estos continuos ciclos de
operación pueden representar una mayor exigencia para el motor y sus componentes internos.
“Muchas veces se relaciona el desgaste del vehículo únicamente con la cantidad de kilómetros
recorridos, pero las condiciones de uso también son determinantes. Un automóvil que enfrenta
diariamente congestión vehicular puede estar sometido a mayores exigencias que uno que realiza
recorridos más largos y constantes, debido a los continuos cambios de operación del motor”, explica
Faini.
2. El calor y la fricción aumentan la exigencia
Durante los congestionamientos, especialmente en jornadas prolongadas o con altas temperaturas
ambientales, el sistema de refrigeración cumple un papel fundamental para mantener el motor dentro
de niveles adecuados de funcionamiento, ya que al circular a baja velocidad o permanecer detenido
con el motor encendido pueden cambiar las condiciones de disipación del calor.
Por ello, es importante
verificar que el refrigerante, el sistema de enfriamiento y sus componentes se encuentren en buen
estado.
Además, el lubricante cumple una función esencial al crear una película protectora entre las piezas
móviles del motor, reduciendo la fricción y ayudando a minimizar el desgaste.
En condiciones de alta
congestión vehicular, utilizar un producto que cumpla con las especificaciones del fabricante y respetar
los intervalos de mantenimiento recomendados contribuye a proteger los componentes internos y
mantener un adecuado desempeño del motor.
3. El motor sigue trabajando aunque no avance
En medio de un congestionamiento, el vehículo puede permanecer varios minutos detenido o avanzar
apenas unos metros, pero el motor continúa funcionando. Esto significa que, aunque el odómetro
registre pocos kilómetros, el motor puede acumular un tiempo considerable de operación durante los
recorridos urbanos.
Esta diferencia es importante porque el kilometraje no siempre refleja por sí solo el nivel de exigencia
al que está sometido un vehículo. Mientras el automóvil permanece encendido en medio del tráfico,
sistemas como la lubricación y la refrigeración continúan trabajando para mantener las condiciones
adecuadas de funcionamiento del motor.
¿Cómo proteger el motor del tráfico intenso?
Si un vehículo circula de manera habitual en zonas con alta congestión, el mantenimiento preventivo
cobra especial importancia. Revisar periódicamente el estado de los principales componentes y fluidos
permite detectar posibles inconvenientes a tiempo y contribuir a mantener un funcionamiento
adecuado del motor.
Entre las principales recomendaciones para proteger el motor se encuentran:
● Revisar el nivel y estado del aceite, y realizar su cambio de acuerdo con las especificaciones e
intervalos establecidos por el fabricante.
● Verificar el nivel del refrigerante y otros fluidos esenciales, especialmente antes de recorridos
prolongados o cuando el vehículo se utiliza diariamente en condiciones de alta congestión.
● Cumplir con el mantenimiento preventivo recomendado para cada vehículo, considerando que
la frecuencia puede variar según el modelo, el tipo de uso y las condiciones de conducción.
● Estar atentos a señales de alerta, como un aumento inusual de la temperatura, pérdida de
potencia, ruidos o vibraciones fuera de lo habitual o luces de advertencia en el tablero.
Una revisión oportuna y el uso de productos que cumplan con las especificaciones del fabricante
pueden contribuir a reducir el desgaste y preservar el desempeño del motor frente a las exigencias de
la conducción urbana.

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