¿Por que los CONCEPT CARS son mas importantes de los que creemos para las automotrices?
Redacción GYE
Imaginemos por un momento que tenemos el poder de hacer realidad nuestras ideas más ambiciosas. No un rápido boceto en un papel ni un renderizado en una pantalla de ordenador, sino algo físico, real y tangible que podemos tocar, experimentar e incluso usar nosotros mismos.
Suena a capricho de millonario, pero para los fabricantes de automóviles es un paso habitual y necesario en su tarea de innovar para mejorar la movilidad.
A menudo, cuando vemos un concept car en un salón del automóvil, nuestra reacción suele oscilar entre el asombro y el escepticismo. "Es increíble, pero no llegará al público", dirán algunos con razón, al menos parcialmente.
Los concept cars que nos presentan las marcas, con sus diseños imposibles y sus tecnologías de ciencia ficción, probablemente nunca llegarán a las calles. Pero, y ahí reside la magia, suponen una ventana para vislumbrar el futuro de la automoción.
¿Qué es (y qué no es) un concept car?
Antes de nada, para entender la trascendencia que tienen los concept cars, hay que aclarar algunos aspectos. A menudo tendemos a confundir este término (literalmente, “auto conceptual”) con el de “prototipo”, y no sin razón, pues la propia industria suele utilizarlos indistintamente.
No en vano, muchos prototipos finales que preceden al modelo definitivo (como el espectacular Renault 4ever Trophy previo al Renault 4 E-Tech eléctrico) se muestran igualmente futuristas y vanguardistas.
Sin embargo, los concept car están asociados a una visión del automóvil del futuro y no al modelo de calle. Suelen verse tan vanguardistas y futuristas, que a menudo tienen elementos de difícil viabilidad o directamente imposibles de llevar a la práctica en nuestro mundo actual.
Su finalidad no es tanto probar la solvencia técnica o el rendimiento real del vehículo, como ocurre en los prototipos, sino desarrollar conceptos radicales y transgresores, que pongan a prueba la creatividad de los diseñadores e ingenieros y, sí, también impresionar el público y medir sus reacciones.
